viernes, 20 de abril de 2012

Nacionalización en Latinoamérica y el estado de bienestar en Europa

La reciente nacionalización de Repsol-YPF en Argentina se ha interpretado de diferentes formas. Para algunos el asunto generará una mayor incertidumbre en la capacidad de atraer  inversiones, debido a que no se respetan los derechos de las empresas. Para otros, es una decisión justificada que le permitirá al gobierno de este país contar con una fuente de recursos para fondear su gasto público.

La política de la presidenta Kirshner no tiene vuelta atrás y resulta ser un balde de agua fría para la economía española: tras el anuncio de la nacionalización de Repsol-YPF, su bolsa cayó a niveles del 2003 en el momento en que más se necesita contar con recursos.

Este tema mueve a la reflexión económica en dos sentidos: 1) ¿En los países de Sudamérica se comienza a gestar una nueva política económica a nivel internacional?; 2) ¿Cómo afectan las decisiones de los gobiernos latinoamericanos el mantenimiento del estado de bienestar en los países europeos?.

La primera pregunta debe su razón de ser por un lado el tema de Repsol, pero por otro a las decisiones de incrementar el proteccionismo por parte de los gobiernos sudamericanos. Recordemos que a México, Brasil le ha impuesto un cupo a la entrada de automóviles al observar que la balanza comercial brasileña comenzaba a tener un saldo negativo. A la par, en Argentina se comenzó a plantear esta posibilidad, y el presidente Calderón tuvo que realizar declaraciones para manifestar su desagrado.
Parelelamente, se observa que los intercambios de países sudamericanos (en particular Brasil) con Asia ha aumentado considerablemente. Estos hechos sugieren que el reemplazo de Europa es Asia.

En relación a la segunda pregunta, las decisiones de gobiernos latinoamericanos que afecten intereses de empresas europeas, inciden en la estructura de fondeo del estado de bienestar. Esto ocurre porque para mantener un estado de bienestar alto (pensiones, seguro al desempleo, salud universal), la comunidad europea debe generar saldos positivos en balanza comercial, lo cual depende de su desempeño en los mercados internacionales. Dado que los países que adoptan el euro no cuentan con un banco central autónomo no pueden mejorar su competitividad utilizando depreciaciones en la moneda. Dicha situación afecta en mayor medida a países como España o Grecia que a países como Grecia o Francia (aunque se piensa que el próximo en caer es precisamente Francia por su nivel de deuda). Tal vez esto explica porque el Reino Unido decidió no adoptar el euro y mantener la libra.

Al endurecer los países de Sudamérica su política comercial con países europeos en problemas como España, se compromete en buena medida la sustentabilidad de su estado de bienestar. Lo irónico del asunto es que la decisión del gobierno argentino parece ser el karma del gobierno español: dicho gobierno no autorizó la operación de incremento en la participación de PEMEX del 10% al 15% en Repsol alegando el preservar la españolidad de la empresa petrolera.