viernes, 19 de marzo de 2010

A propósito de la expropiación petrolera

El pasado 18 de marzo se festejo un aniversario más de la expropiación petrolera realizada en el gobierno de Cárdenas. Esta fecha tradicionalmente generaba la nota del día, porque el petróleo así como PEMEX constituían símbolos nacionalistas que se podían presumir. A diferencia de otros años, parece que en 2010 no hay nada que festejar puesto que el país ha perdido su ventaja comparativa en relación a otras economías. Aún con la drástica disminución en reservas petroleras, la realidad es que al inicio de este año el petróleo continúa siendo la principal fuente de recursos del gobierno. Muchos nos preguntamos ¿hasta cuando?.

En la gráfica 1 se toman datos de BP (Castrol) (ver acá) donde se observa que las reservas probadas del país de 1980 a 1997 matienen una tendencia a la baja, que podría calificarse como "discreta". A partir de 1998 las reservas caen dramáticamente. En 1980 se contaba con 47.2 miles de millones de barriles (mmb). Para 1981 se registra un incrementan a 57.0 mmb lo cual representa un crecimiento de 21.18%. Sin embargo, esta tendecia no se pudo mantener y para 1982 y 1983 se tienen 57.0 y 57.1 mmb respectivamente. En 1984 comineza una disminución a 56.4 mmb llegando en 1997 a 47.8 mmb. Esta tendencia indica que en 1997 se llegó a tener prácticamente el nivel de reservas que en 1980. Sin embargo, el verdadero problema del pais comienza en 1998 cuando se registra una caída dramática a 21.6 mmb (variación de -54.73% de 1991 a 1998). Esta tendencia a la baja ocasiona que en 2009 las reservas petroleras del país se ubiquen en 11.9 mmb (apenas el 25.15% de las reservas de 1980, es decir la cuarta parte).

Gráfica 1: Tendencia histórica de las reservas probadas para diferentes países
(miles de millones de barriles)

Estas cifras son contrastantes con la realidad de otros países de América Latina como Venezuela y Brasil, pero también con la situación que experimentan los principales socios comerciales de México: Estados Unidos y Canadá (ver tabla 1). Como se puede notar, las reservas de México y de EU experimentaron disminuciones de 1980 a 2008 mientras que Venezuela, Brasil y Canadá tienen incrementos.

La disminución para el caso de México es de -75% y para EU de -17%. Lo llamativo es que los incrementos se dieron de forma espectacular, pues Venezuela que en 1980 contaba con 19.5 mmb (41.31% de las reservas de México en el mismo año) para 2008 alcanza 99.4 mmb (un crecimiento de 409% comparado con 1980 y 8.35 veces las reservas de México en 2008). Brasil (ahora tan de moda) tiene un crecimiento de 859% pasando de 1.3 mmb en 1980 (solo 2.7% las reservas de México en 1980) a 12.6 mmb en 2008 (1.05 veces las reservas de México en 2008). Finalmente, Canadá tiene un crecimiento de 1980 a 2008 de 229% pasando de 8.7 mmb en 1980 (el 18% de las reservas de México en 1980) a 28.6 mmb en 2008 (2.4 veces las reservas de México en 2008).

De este sencillo análisis se puede concluir lo sigiuente:
1) En 1980 México contaba con mejores condiciones en materia petrolera que sus socios comerciales (Canadá y EU) y que países de Latinoamérica como Brasil y Venezuela.
2) El caso de Brasil es paradigmático pues aunque experimenta el mayor crecimiento prácticamente tiene el mismo nivel de reservas que México.
3) De la muestra de países analizada, Venezuela es el país que en condición de reservas se encuentra en mejores condicions superando en 2008 la cantidad de petróleo que México tenía en 1980.
4) México es el país que experimentó la mayor caída en sus reservas de 1980 a 2008
5) Todos los países con los que se compara México estaban en 1980 en peores condiciones que nosotros. Para el 2009, estos mismo países nos supuraron.

Tabla 1: Variación en las reservas probadas de 1980 a 2008
(países seleccionados)



Después de revisar estos datos surge la pregunta: ¿que es lo que tiene que hacer México para no depender del petróleo?. (PD. Si alguien sabe la respuesta por favor dígala)

Para saber más:
Página de BP-Global click aquí

martes, 9 de marzo de 2010

¿Cuánto más puede apreciarse el Peso?


Tipo de Cambio Peso Dólar desde Mayo de 2005
Fuente: Yahoo Finance.

A principios de agosto de 2008 la cotización del dólar interbancario tocó uno de sus niveles históricos más bajos desde 1998 al alcanzar precios alrededor de $9.87 pesos por dólar (MXN/USD). Esta apreciación cambiaria hizo pensar en una nueva era donde reinaría el Super Peso. La tendencia cambiaria sin embargo fue revertida de manera abrupta pocas semanas después una vez que los primeros síntomas graves de la crisis financiera en Estados Unidos empezaron a mostrarse. El vencimiento masivo de las posiciones en derivados cambiarios mantenidas por diversas empresas mexicanas, la volatilidad del peso y los movimientos de enormes capitales dispararon el tipo de cambio a nuevos niveles, al cotizarse alrededor de $15.15 pesos por dólar en los primeros días de marzo de 2009, una depreciación de poco más de 50% respecto a la cotización de agosto de 2008. 

Después de este pico, con la intervención del Banco de México a través de ventas directas de dólares en el mercado cambiario, se logró detener la depreciación del Peso y se logró además estabilizar su volatilidad. El Banco de México tiene desde este evento un esquema de intervención cambiaria más ordenado y el mercado ha respondido de manera muy favorable. En los últimos meses se ha observado una apreciación del peso gradual que llega hasta hoy a niveles de $12.63 MXN/USD. Nos interesa examinar aquí dos preguntas: ¿qué implicaciones tiene esta tendencia del tipo de cambio nominal para el sector exportador e importador en México? y ¿hasta dónde podríamos esperar que se aprecie el peso?, ¿sería razonable esperar niveles cambiarios como los observados en agosto de 2008?.

El tipo de cambio es una variable macroeconómica que tiene un impacto directo sobre los niveles de comercio de cualquier país. Una depreciación del peso frente al dólar, por ejemplo, favorece a las empresas exportadoras mexicanas al hacerlas 'artificialmente' mas competitivas (estarían recibiendo más pesos por cada dólar), mientras que la misma depreciación afectaría negativamente a los importadores, ya que estos pagarían más pesos por cada dólar. Este debió haber sido el caso en el periodo de depreciación del Peso de Octubre de 2008 al primer trimestre del 2009. Sin embargo, debido a la contracción de la demanda internacional, las exportaciones mexicanas no pudieron beneficiarse del incremento artificial de la competitividad durante todo 2009 y en la realidad el país reporta un saldo deficitario en la balanza comercial (exportaciones menos importaciones). 

Por su parte, una apreciación del peso le conviene a los importadores ya que estos pagarían menos pesos por cada dólar, mientras que la misma apreciación de la moneda nacional afectaría negativamente a los exportadores quienes serían menos competitivos relativamente y tendrían menores ingresos por cada artículo exportado. Aquí deberíamos observar un balance comercial deficitario en México, sin embargo con la recuperación gradual de los mercados internacionales, y quizá también el efecto rezagado de la depreciación inicial del peso, se ha comenzado a ver una superávit comercial. En los dos casos, la teoría de libro de macroeconomía básica no parece ser consistente con la realidad mexicana, aunque en realidad el efecto final del movimiento cambiario y su impacto en la balanza puede explicarse bien con el denominado 'efecto J', si se cumple o no la 'Condición Marshall-Lerner' o a través de la teoría sobre precios que enseguida examinamos.*

Respecto a nuestra segunda pregunta sobre el nivel de apreciación que puede llegar a tener el Peso (asumiendo que todo se mantiene igual), debemos recurrir a un marco teórico básico. Aquí empleamos la hipótesis denominada Paridad Poder de Compra (PPC), la cual postula que el precio de un bien cualquiera, debe ser igual al precio del mismo bien en otro país una vez que este se convierte a moneda local usando el tipo de cambio (se hace énfasis en que debe tratarse exactamente el mismo bien, producido con los mismos insumos y con las mismas características de costos, apariencia, etc.). 

La PPC (o PPP por sus siglas en inglés) postula que el tipo de cambio puede aproximarse por el diferencial de precios entre dos países. Usando como referencia esta hipótesis, el Indice Big Mac de la revista inglesa 'The Economist' calcula margen de sobrevaluación o subvaluación del tipo de cambio para una canasta de países. En el número de enero la revista calculaba que el Peso Mexicano estaba subvaluado en poco más de 25%, es decir, que con respecto al nivel teórico sugerido por la PPC, el tipo de cambio nominal MXN/USD en enero de este año se encontraba por arriba en 25 por ciento. O sea que, si aceptáramos ciegamente la PPC, el tipo de cambio nominal debería apreciarse en ese porcentaje para llegar al equilibrio o nivel sugerido por esta hipótesis.

Estimaciones hechas por el CIIE (disponibles para el lector interesado) sugieren que al mes de febrero (usando no una hamburguesa de más de 500 calorías, sino los Índices de Precios al Consumidor INPC de México y Estados Unidos), el Peso se encuentra subvaluado en alrededor de entre 10 y 15% dependiendo del año base que se elija. Este es el porcentaje que esperaríamos se pueda apreciar el Peso en los próximos meses/año. En otras palabras, si tomamos como referencia el último dato de Yahoo Finance de $12.66 MXN/USD y de acuerdo a la hipótesis PPC, el Peso pudiera llegar a ubicarse entre $10.66 y $11.39 MXN/USD Pesos por Dólar. Estaríamos viendo surcar el horizonte al nuevo 'Super Peso'.


Notas:
* No entraremos en más detalles en este breve post, pero el lector interesado puede leer más al respecto en Krugman, P. y Obsfeld, M. (2009). "Economía Internacional", Pearson Ed. 


Para una lectura mas especializada con una sección que explica en términos formales estos efectos consulte aqui.

martes, 2 de marzo de 2010

¿La re-nacionalización de los bancos?



A finales de la semana pasada, el expresidente Carlos Salinas (parece que ya no es innombrable) impartió una conferencia en el Centro de Estudios Espinoza Yglesias en la cual hizo una declaración polémica: "México necesita contar con un banco fuerte de capital nacional". El argumento de Salinas, descansa en la idea de que, si el sistema bancario mexicano está en manos de extranjeros, no es posible controlar las líneas de crédito a ciertas actividades que las casas matrices consideran innecesarias.

En ese sentido, quedaría justificado para un banco extranjero aperturar el crédito al consumo, pero no a la inversión, debido al riesgo que conllevarían préstamos a largo plazo. Entonces, en un momento como el actual, no sería posible incentivar el crecimiento por el lado de la inversión privada.

Esta declaración resulta interesante a la luz de algunas ideas presentadas en las memorias de Robert Rubin, secretario del Tesoro de EU en el período de Clinton y miembro del consejo de Goldman Sachs de 1990 a 1992. En su libro (ver acá), se menciona que uno de los principales errores de México para detonar la crisis del 94, fue el prestar demasiado en tiempos buenos, dejando al sistema financiero vulnerable, cuando las expectativas de los inversionistas cambiaron al depreciarse el peso.

En el sexenio de Salinas, se tenía la necesidad de mantener un tipo de cambio con un peso robusto para demostrar solidez, lo cual provocó que las reservas del país comenzaran a descender apareciendo desbalances. De acuerdo con Robin, la estrategia salinista funcionó durante un tiempo, pues los deudores e inversionistas al no conocer el estado real de las finanzas públicas, continuaron realizando sus operaciones en un "escenario estable". Al final del sexenio esta situación no se pudo sostener generando la crisis del sistema financiero y el posterior rescate bancario.

Aunque se podría pensar que el problema ocurre en el 94, el mismo Rubin indica como fecha inicial el año de 1990, cuando la suma del saldo en la balanza comercial más los pagos netos de intereses y servicios de deuda, generan un déficit. Ante la demanda del gobierno por dólares, se creó en un principio un instrumento de deuda pública en pesos (los famosos Tesobonos). La presión sobre el peso fue cada vez mas fuerte a lo largo de 1994, lo que reflejaba la baja confianza en el gobierno mexicano y  motivaba la generación de instrumentos de deuda pública en dólares, que eran cubiertos en el corto plazo. Esta dinámica ocasionó un círculo vicioso en el que el déficit crecía, el tipo de cambio bajaba y el gobierno requería más dólares hasta que ya no se pudo más y el problema estalló a finales del 94 e inicios del 95 cuando se dá el relevo en la presidencia del país.

El grave problema que enfrentó Salinas también fue producto de fallas insitucionales en la regulación financiera, tales como la incapacidad para identificar el riesgo crediticio (a partir de la crísis del 94 se creó el Buró de Crédito y posteriormente el Círculo de Crédito) o el no contar con instrumentos eficaces de política monetaria como el corto.

Lo interesante del asunto es que cuando Zedillo enfrentó el problema, diseñó un plan que en esos momentos fue criticado pero que al día de hoy ha demostrado su eficacia, puesto que la tasa de crecimiento promedio de su sexenio fue de 3.5% contra 3.9% de Salinas. Adicionalmente, el nivel de rerservas acumulado para el año de 2000, evitó que el tipo de cambio se cayera como en epocas pasadas (ver aquí). Es precisamente esto último, lo que ha motivado recientemente que Banco de México anuncie una serie de operaciones para poder acumular reservas más reservas (ver acá)

Por lo anterior, la declaración debe ser analizada con profundidad y tomando como contexto un a noticia importante a nivel mundial: Ernesto Zedillo es nombrado director del consejo de Citibank (ver por acá).

Si bien la idea de contar con un banco nacional robusto es seductora, en la práctica no se puede sostener que será la salvación del sistema financiero mexicano, debido a que se sostiene un alógica maniqueísta: "los bancos administrados por nacionales tendrán por fuerza que actuar en favor de los mexicanos".

El problema real no estriba en tener bancos nacionales o extranjeros, sino en el tipo de insituciones financieras que están regulando sus actividades, así como en el diseño de instrumentos eficaces de política monetaria.