domingo, 24 de enero de 2010

¿El fin de la Escuela de Chicago?


El post de Gerardo Esquivel del pasado 18 de enero (ver acá), trata sobre diferentes entrevistas a destacados economistas de la escuela de Chicago. En particular, a Richard Posner, Eugene Fama, John Cochrane, Richard Thaler, Gary Becker, James Heckman, Kevin Murphy y Raghuram Rajan. Lo que se percibe, es una interesante discusión alrededor de la teoría de las expectativas racionales (TER) y la hipótesis de los mercados eficientes (HME). Dada la relación de estos conceptos con diferentes elementos asociados a la crisis económica actual, así como a la validez de las decisiones tomadas por el gobierno (el de Obama, principalmente) presenetamos algunas ideas al respecto.


En Economía se habla de la TER como una teoría o escuela de pensamiento (para una revisión checar la propia definición de Sargent acá; otra discusión importante es la de Maddock y Carter, 1982). De manera concreta la podemos asociar con un concepto usado para describir situaciones en las que el resultado económico depende parcialmente de las expectativas sobre el futuro que tienen las personas. Por ejemplo, el precio del maíz se relaciona con el número de hectáreas que planta un agricultor, lo cual a su vez depende de la expectativa que tiene sobre el precio al que venderá el maíz, que también está vinculado con la producción de los demás agricultores.


Para los teóricos de la TER, la relación entre expectativas y resultados económicos es en ambas vías. Cuando las personas forman una expectativa, utilizan un pronóstico. Si este pronóstico se realiza continuamente, es posible que se realicen ajustes que evitan errores y por ello en el largo plazo, la economía se estabiliza. En este caso, se observa un proceso de retroalimentación del pasado hacia el presente que genera un pronóstico estable (si no sé que va a ocurrir mañana al menos se lo que ha ocurrido hasta el día de hoy y esta puede ser mi expectativa para mañana). Hasta acá la idea suena bastante realista; sin embargo el problema surge cuando se comienzan a imponer supuestos restrictivos sobre la conducta de los individuos.


Un primer supuesto es asumir que los resultados económicos no difieren sistemáticamente de lo que las personas esperan. Aunque las personas no se lo propogan o estén facultadas para ello, terminan encontrando y corrigiendo los errores de sus pronósticos. Esta condición implica habilidades "sobrehumanas" que permiten a los agentes económicos derivar la probabilidad con la que diferentes estados de la naturaleza ocurren. Si todo lo anterior es válido (posibilidad de conocer probabilidades de ocurrencia de posibles resultados así como el corregir malos pronósticos), los individuos son capaces de maximizar una función de utilidad o ganancias en situaciones de incertidumbre (esta función se denomina utilidad esperada) que parte de sus pronósticos.


La idea de expectativas racionales es utilizada por Eugene Fama para proponer la HME (para un survey, ver acá). En términos generales la HME consiste en que los mercados son "eficientes en información", lo cual implica que los precios de los bienes son capaces de reflejar toda la información conocida, cambiando instáneamente ante la aparición de noticias nuevas. Por esta razón, que se dice que es imposible "ganarle al mercado", puesto que cualquier información en posesión de algún agente económico, es también conocida por el mercado (imponiendo el supuesto adicional de que la información es simétrica y completa para todos los agentes económicos). En la jerga de los analistas económicos se dice coloquialmente que los mercados "descuentan" el efecto. Si esto fuera cierto, lo único que podría generar ganancias por información sería la suerte, lo cual ocurre, cuando se verifica algún suceso fortuito imposible de anticipar y que afecta los precios.


La HME en términos estadísticos se asocia con la idea de una caminata aleatoria (random walk), la cual ha sido un tema de análisis de economistas como Black y Scholes. Modelos con caminatas aleatorias aparecen principalmente en la literatura sobre finanzas. Se utilizan para describir series de precios en los cuales, el precio en el período t+1 toma el valor del precio en t más alguna desviación (añeatoria). Esta idea es provocadora puesto que implica que en el largo plazo los precios de un bien en el período t, solo son afectados por la información en t y no en los t-k períodos anteriores. Dicho de otra forma, el pasado no importa, solo el presente.


Dado este componente de aleatoriedad en los precios, la principal estrategia para minimizar pérdidas resulta ser la diversificación mediante la adquisición de paquetes de bienes (en finanzas se denominan portafolios), cada uno de ellos con precios y caminatas diferentes.


Bajo estas teorías, se construye en buena medida la teoría macroeconómica neoclasica, que suplantó a la teoría keynesiana cuando ésta última no pudo explicar y corregir las crisis de los años 70´s y 80´s. Adicionalmente, permiten soportar la idea de la no intervención de los gobiernos en la Economía debido a que solo distorsionan los precios y con ello la capacidad de realizar adecuados pronósticos para los individuos.


Defensores de estas ideas en la escuela de Chicago son Eugene Fama, John Cochrane, Gary Becker, James Heckman y Kevin Murphy. Los detractores son Richard Posner, Richard Thalery Raghuram Rajan. ¿Por qué estos tres economistas se oponen a sus colegas en Chicago?.

Referencias:

Maddock, R y Michael Carter (1982). “A Child's Guide to Rational Expectations”. Journal of Economic Literature, Vol. 20, No. 1 (Mar., 1982), pp. 39-51 .

Malkiel, B.G. (2003). "The efficient market hypothesis and its critics". The Journal of Economic Perspectives, Vol.17, No. 1, pp.59-82.



lunes, 18 de enero de 2010

Cuatro Mitos de la Reforma Hacendaria


Revisando el fin de semana bibliografía en materia fiscal para el caso de México me topé con un texto de Luis Rubio (2001)*, en el cual habla de los principales problemas en torno a la recaudación en México. La forma en como este autor presenta en 2001 la problemática del país no está tan alejada de la situación actual. A continuación una breve semblanza.
El ensayo abre con una sugerente cita: "No impuestos sin representación fue una demanda politica; no representación sin pago de impuestos es una realidad política" (Samuel Hungtington). En la discusión de Rubio se mencionan algunas ideas que permiten establecer algunos mitos en tormo al tema fiscal:

1) Todos buscamos una reforma fiscal. Parece existir un consenso de que en México hace falta una reforma fiscal. Al menos esto es lo que declaran el presidente, gobernadores, presidentes municipales, diputados, senadores, empresarios y ciudadanos. El problema es que lo que cada uno grupo entiende por reforma fiscal es muy diferente: los gobiernos quieren aumentar los recursos con los que cuentan, el Congreso de la Unión quiere quitarle facultades presupuestales al ejecutivo federal, y los contribuyentes buscan disminuir la cantidad de impuestos que pagan. En ese sentido es imposible lograr una reforma integral que concilie simultánememente estos intereses.

2) El impuesto a la renta es un mejor que impuestos al consumo. En el texto el autor presenta la provocadora idea de que el IVA es mejor que el ISR ,debido a que no existe evidencia lo suficientemente robusta para sostener lo contrario. Tradicionalmente se piensa que el ISR es mejor dada su "progresividad"; es decir, la posibilidad de que se pueda recaudar más con este impuesto en las clases sociales con mayores ingresos. Para el caso de México esto no ocurre porque en los estratos superiores de ingreso, se desarrollan estrategias para no pagar el ISR legal o ilegalmente. También se debe considerar que de los dos impuestos el ISR entraña una mayor complejidad en la fiscalización del mismo (el clásico problema de información asimétrica que han generado los regímenes especiales). Paralelamente, indica que el IVA no ha logrado consolidarse como una herramienta eficiente de recaudación, debido a la falta de una tasa generalizada. En su opinión, tal como funciona el IVA, ocasiona una serie de distorsiones en la economía las cuales refuerzan la idea de que es el peor de los impuestos. Por ejemplo, al existir tasas diferenciadas se genera la sensación de que existen grupos de mexicanos que son beneficiados a costa de los demás. El argumento de Rubio tendría más peso si en el ensayo se hubiera acompañado con cifras.

3) En México se quiere la descentralización fiscal. La clase política parece encontrar un consenso en materia fiscal: es necesario que estados y municipios tengan más recursos. Sin embargo, habría que considerar que para que esto ocurra se tienen que hacer dos cosas: a) Que los gobieros subnacionales generen y administren nuevos impuestos; b) Que los gobiernos subnacionales se comprometan a eficientar el cobro de contribuciones ya creadas (tenencia, agua potable, predial).
En cuanto al primer inciso, gobernadores y presidentes municipales prefieren obtener más recursos de la federación sin someterse al costo político y administrativo que implica crear nuevos impuestos. Por otro lado, si obtuvieran una verdadera autonomía fiscal, tendrían por fuerza que generar mecanismos de transparencia y rendición de cuentas para que los ciudadanos estuvieran convencidos de pagarlos. En cuanto al segundo inciso, habría que rescatar iniciativas en las cuales se incentiva al contribuyente al pago (y no hablo de las acostumbradas rifas o condonación de multas). Un ejemplo lo ha puesto el gobernador de Querétero al suprimir la tenencia de forma condicionada al pago del predial. A pesar de que en este primer año recaude menos dinero, tendrá en su poder información valiosa en relación a los propietarios de bienes inmuebles a los que será más fácil gravar el siguiente año. Adicionalmente, genera incentivos para que el sector inmobiliario de su estado crezca pues algunas personas que buscan casa podrían decidirse por Querétaro al no pagar tenencia (una especie de modelo Tiebout, ver aquí) .

4) Los niveles de informalidad y evasión explican la falta de capacidad recaudatoria del pais. Si bien es cierto que el sector informal y la evasión inciden directamente en los recursos fiscales, no son los únicos factores de la ecuación. Siguiendo a Macario Schettino (ver acá), nuestro país se distingue por generar incentivos en las personas que los motivan a capturar la riqueza en lugar de crearla. Si el estado mexicano busca generar más recursos, debe comenzar a generar mecanismos que impidan la concentración y que favorezcan el establecimiento de una clase media sólida, que en la práctica es la que sostiene la carga fiscal. En opinión de Rubio esto se puede lograr mandando el mensaje de que nadie en México está excento del pago de impuestos independientemente de su ingreso. Para apoyar a las clases sociales con menores ingresos, se deberá aumentar el gasto social eliminando excensiones de impuestos. Finalmente, el gobierno debe poner el ejemplo construyendo los canales de transparencia suficientes para que la población tenga más certidumbre en cuanto al dinero que aporta.


* Rubio, Luis (2001). Politicas economicas del Mexico contemporaneo, Fondo de Cultura Económica





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viernes, 8 de enero de 2010

El consumidor no se equivoca

Los datos publicados por INEGI en relación a la confianza de los consumidores son interesantes debido a que reflejan en buena medida el sentir general de la población en torno a la situación económica del país (ver acá). Como puede apreciarse en el gráfico del INEGI (dar click en otra ventana para ver más grande), existe un período de "optimismo" de las personas cada que se acerca el mes de diciembre, seguido de una caída provocada por la cuesta de enero del siguiente año.

Para algunos períodos esto puede identificarse con claridad, como por ejemplo de diciembre de 2001 a enero de 2002 (-15.56%) y el paso de diciembre de 2002 a enero de 2003 (-7.03%).
¿Qué podría generar este tipo de comportamiento?.

Un argumento intuitivo recae en la entrada de recursos a las familias mexicanas por el aguinaldo (obviamente), en conjunto con la llegada de remesas de migrantes. Para enero, dados los pagos de derechos anuales que deben realizarse (predial, tenecia, agua,etc), el incremento de precios y el retorno de migrantes a EU, es lógico suponer un deterioro en la confianza. Es interesante que en este período las caidas son bastante pronunciadas, y probablemente estén asociadas a la incertidumbre de los mexicanos en torno al desempeño económico del gobierno. También podría existir una reacción por la forma en como se proposieron reformas fiscales donde se planteó (sin que se aprobara) incrementos de IVA en alimentos y medicinas.

Sorprendentemente a partir de 2003 este patrón cambió, pues de diciembre de 2003 a enero de 2004 existe un decremento apenas perceptible, (-0.16%). De diciembre de 2004 a enero de 2005 incluso se observa un incremento, también marginal del (0.57%). De diciembre de 2005 a enero 2006 nuevamente existe un decremento marginal (-0.55%). ¿Cómo explicar este período de relativa estabilidad en la confianza de los consumidores?.

La situación podría deberse en buena medida al aumento en el precio de hidrocarburos así como a la cantidad de remesas que entraron al país. Este incremento de remesas a su vez podría estar asociado a la expansión de sector inmobiliario en los EU, en el cual se emplea una buena cantidad de nuestros compatriotas.

Sin embargo, a finales de 2006 comienza un periodo de incertidumbre en el cual reina el pesimismo. Por ejemplo, se rompe con el comportamiento optimista provocado por la llegada del mes de diciembre, lo cual podría asociarse a los primeros visos de crisis en el sector inmobiliario de EU, así como a la intranquilidad que sufrieron los mexicanos ante el conflicto postelectoral.

De forma interesante, en el paso de diciembre de 2006 a enero de 2007 se verifica un decremento del índice (-4.91%) no tan pronunciado como en el perído 2001 a 2003. La cuestión es que regresa esta inercia de desconfianza. Para el último período de 2007, sucede una situación similar pues la caída de la confianza de dicembre de 2007 a enero de 2008 es de -2.03%. Una vez que ha estallado "oficialmente" la crisis en el mundo, todo el 2008 se presenta un progresivo deterioro en la confianza de los consumidores, generándose una variación importante en el valor del índice (en promedio la variación fue de alrededor del -2%). Esto ocasiona que para diciembre de 2008 se tengan valores del índice por debajo de 80.2 tomando como referencia el 2003.

La caída en la confianza en conjunto con la incertidumbre que reinó en el 2009 tras las negociaciones del presupuesto, motivaron a que el indicador registrara los valores más bajos alcanzando un nivel de 80.43. Adicionalmente en este año se observan altibajos marcados. De abril a julio se observa una recuperación, seguida de una fuerte caída de julio a octubre.

Los datos de INEGI sugieren que en diciembre de 2009 se comienza a recuperar la confianza de las personas. Falta ver si este optimismo registrado en el último mes de 2009 se mantiene tras las medidas fiscales adoptadas por el Presidente y el Congreso, mismas que entrarán en vigor en este mes de enero. El dato lo analizaremos en febrero.



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miércoles, 6 de enero de 2010

Reflexiones económicas sobre la reforma política


En un artículo de 2004 de Alberto Díaz Cayeros (ver acá) se habla sobre la problemática del sistema de recaudación en México. Una de las ideas fundamentales del mismo, es que el arreglo institucional mediante el cual se define el presupuesto público funciona de la siguiente manera: los gobiernos estatales ceden a la federación su facultad para cobrar y administrar impuestos, a cambio de recibir aportaciones año tras año. Con ello los estados se ahorran la estructura recaudatoria así como el costo político que conlleva el cobro de impuestos. La situación es conveniente para la federación pues le permite controlar a plenitud la política recaudatoria, otorgándole un amplio margen de maniobra. Sin embargo esta forma de negociar el presupuesto ha comenzado a ponerse en duda a inicios de este 2010.

Por ejemplo, se ha comenzado a cuestionar la viabilidad de que el ejecutivo de forma unilateral realice aumentos en energéticos (luz,diesel, gasolinas,gas) o establezca salarios mínimos. Al respecto, los legisladores han indicado que esta atribución debiera estar en el propio congreso. Por su parte el ejecutivo revira a los legisladores argumentando que toda propuesta económica que se integra a la ley de ingresos y de egresos (incluídos subsidios e impuestos) es una responsabilidad compartida tanto para el ejecutivo federal, el congreso y los gobiernos estatales.

Esta situación es la que probablemente haya motivado la propuesta de reforma política planteada por Calderón a finales del año pasado, misma que pasó prácticamente inadvertida pese a que contiene algunos puntos interesantes que podrían resolver la falta de acuerdos. Conviene recordar a grosso modo los principales puntos de la misma (ver acá):

1.- Permitir la reelección de diputados federales, diputados locales, de la asamblea del D.F., de presidentes municipales y jefes delegacionales del D.F. hasta por 12 años.

2.- Reducir el número de integrantes en el congreso federal. Se propone eliminar 32 senadores plurinominales reduciendo esta cámara a 96 senadores. Para el caso de los diputados se propone reducir de 500 a 400 diputados, prescindiendo de 100 plurinominales.

3.- Se propone aumentar el número de votos para que un partido político conserve su registro, pasando del 2% al 4%. También se propone incluir las candidaturas independientes, es decir de personas que no pertenezcan a un partido político en particular.

4.- Incorporar la figura de Iniciativa Ciudadana, para que los ciudadanos puedan proponer iniciativas de Ley ante el Congreso de la Unión, atribución. También se propone otorgar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación la atribución para presentar iniciativas de ley en el ámbito de su competencia (normatividad en materia de amparos, controversias constitucionales y las acciones de inconstitucionalidad).

5.- Adoptar un sistema de elección por mayoría absoluta con segunda vuelta electoral para la elección de Presidente de la República. Esto es, que si en la elección a Presidente ningún candidato obtiene más del 50% de los votos, se pasará a una segunda vuelta entre los dos candidatos que hayan obtenido el mayor número de votos.

6.- Facultar al Poder Ejecutivo para que pueda presentar al inicio de cada primer período ordinario de sesiones, dos iniciativas preferentes que deberán dictaminarse y votarse por el Congreso antes de que concluya dicho período. En caso de que el Congreso no dictamine y vote en cualquier sentido sobre la iniciativa, esta se consideraría aprobada. Las iniciativas de reforma constitucional presentadas bajo este procedimiento serían sometidas en caso de no existir decisión por el Congreso, a un referéndum para que los ciudadanos decidan sobre su eventual aprobación.

7.- Facultar al Ejecutivo Federal para presentar observaciones parciales o totales a los proyectos de ley aprobados por el Congreso y al Presupuesto de Egresos de la Federación.

De este conjunto de propuestas conviene realizar algunos comentarios:

a) En el sistema político actual se muestra la incapacidad para establecer acuerdos, por ello se busca la reducción del número de jugadores (menos partidos, menos legisladores y senadores). Adicionalmente, se aspira al establecimiento de un esquema de incentivos (premios y castigos) que se piensa, profesionalizará a los políticos mexicanos. Esta idea parece ser provocadora, principalmente en el año en el cual se celebra el centenario de la Revolución, movimiento el cual tuvo como uno de sus lemas "sufragio efectivo y no reelección". Sin embargo, sin caer en filias o fobias, se debe reconocer que esta propuesta solamente legalizaría una práctica común de nuestros políticos, la cual coloquialmente se ha denominado como "comportamiento chapulín" ya que se asocia con la renuncia de políticos antes de que terminen sus períodos para buscar nuevos cargos.

b)Durante el período en el que PRI gobernaba, el poder legislativo estaba sujeto a los designios del presidente. Esto explica en buena medida por qué no se percibe en esa etapa de la historia una "parálisis legislativa". A partir de 1997 y hasta la fecha, el Presidente ha tenido que negociar con los diputados para establecer acuerdos que han permitido el surgimiento de nuevos liderazgos (gobernadores, presidentes de partido, representantes de grupos parlamentarios o de comisiones) los cuales complican aún más el proceso. Así, la correlación de fuerzas ha cambiado a favor de los diputados federales sin que exista un contrapeso a su comportamiento. Lo planteado en los cuatro primeros puntos así como en el sexto y séptimo punto, tiene la finalidad de crear mecanismos para contener excesos en los legisladores.

c) Finalmente, la introducción de una segunda vuelta y que esta se haga a la par de la elección de diputados federales puede servir para evitar que el ejecutivo cuente con una baja legitimidad, pero además para que se generen efectos en la elección a diputados derivados de la elección a Presidente. Se asume que a la par del aumento en legitimidad, el candidato electo gozaría de una mayor cantidad de diputados afines a sus propuestas lo cual nuevamente reduciría la incapacidad de establecer reformas que permitan la aplicación de programas de gobierno.

Una reforma política en estos momentos podría parecer drástica, incluso innecesaria, sobretodo cuando lo que le importa más a las personas en estos momentos es el bolsillo. Sin embargo,
la evidencia en relación al camino por el que han transitado los países desarrollados indica que existe una correlación entre reformas políticas y económicas. A ultimas fechas, tanto se ha puesto a Brasil de ejemplo, que sería adecuado observar como este país fue construyendo esquemas de pesos y contrapesos poíticos que facilitaron la adopción de una plataforma económica consensada. Desde mi punto de vista, no existe un argumento de peso por el cual no se puedan discutir simultáneamente propuestas económicas y políticas. Sobretodo cuando una buena parte de la tarea legislativa se centra en la presentación, discusíon y aprobación de iniciativas en materia económica.

Por cierto, ¡Feliz 2010!