viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Crisis en W?


Una de las principales preocupaciones que existen en el plano económico es la posibilidad de que se incurra en una crisis en W (o double dip). Esto implica que las economías cuando comienzan a recuperarse, pueden volver a caer pues se encuentran en condiciones precarias.
La idea comienza a cobrar fuerza en las apreciaciones de diferentes analistas económicos, en particular dadas las últimas declaraciones del gobierno de Dubai en relación a su incapacidad de pagos (denominado ya "efecto Dubai"). Incluso el presidente de EU Barack Obama ha declarado públicamente en una entrevista para Fox News, su preocupación de que podría generarse una expectativa negativa sobre la economía americana si se continúa con la política fiscal actual.
Revisando algunos comentarios de colegas del Brookings Institute (ver acá), es posible detectar algunos factores en relación a la aparición de una crisis en W, al menos para la economía de EU.

En opinión de Robert Litan del Brookings, una fuente actual de preocupación en la economía de EU es la incapacidad que ha mostrado para crear empleos a partir de la creación de nuevas empresas. Si bien se comienza a observar una débil recuperación, esta ha sido a partir del programa de "deschatarrización", política fiscal, absorción de deudas de bancos y emisión de deuda pública a todos los niveles de gobierno. Este tipo de políticas son sostenibles solo en el corto plazo y a estas fechas se esperaría que las empresas, en particular las de reciente creación, fueran las que mantuvieran y crearan empleos. El problema es que para que existan nuevas empresas se requiere un acceso oportuno al crédito y de la voluntad de las personas para tomar riesgos.

Dadas las condiciones de incertidumbre persistentes, existe un nivel de parálisis donde por un lado, los empresarios no quieren desarrollar nuevos proyectos y por otro lado, las insituciones financieras no quieren prestar para no incurrir en riesgos excesivos. Si no existen incrementos en la inversión privada díficilmente se crearan empleo, todo esto sin considerar que parte de los empleos que se pierden tras una crisis ya no se recuperan.

En otro documento también de Brookings (ver acá) se analiza el impacto de la crisis en los gobiernos locales y ciudades de EU planteando algunos retos en materia fiscal. Por ejemplo, se destaca que las ciudades y metrópolis no solamente se encargan de brindar servicios, sino que representan agentes económicos de importancia en el desempeño de la actividad productiva del país. Sobretodo si se considera que en las 100 ciudades más grandes de EU, el 10% del empleo se concentra en el propio gobierno. Por otro lado, al igual que en México, los gobiernos locales de EU atraviesan por una de las mayores crisis fiscales de la historia. La National League of Cities (NLC) ha encontrado que en cerca de 9 de 10 tesorerías, se reportan problemas fiscales para el cierre de 2009. En el agregado este grupo de ciudades han experimentado déficits del 3% en promedio durante este año. Una respuesta instintiva de las autoridades (como en México) es la reducción de servicios públicos o el recorte en presupuestos los cuales tarde o temprano se traducen en nuevas pérdidas de empleos.

En el documento también se habla de que para salir rápido de este bache es necesaria una integración de esfuerzos entre todos los niveles de gobierno. También se definen algunas políticas importantes:

1) Generar programas temporales y focalizados de incrementos fiscales para enfrentar los problemas presupuestales.
2) Establecer un programa de empleo en el servicio público.
3) Fortalecer el mercado inmobiliario a través de inversiones que mejoren los servicios públicos de vecindarios. También se busca la protección de los deudores.
4) Invertir en transporte y tránsito con la finalidad de lograr metas de integración entre ciudades y zonas conurbadas.
5) Fortalecer el crédito municipal para disminuir los costos de deuda de los tenedores de bonos municipales y facilitar el financiamiento de proyectos de inversión a escala local.

De este reporte se observa que al igual que México, los gobiernos locales de EU enfrentan problemas de insolvencia los cuales repercuten en el contexto nacional. La diferencia estriba en que los gobiernos locales de EU gozan de una mayor autonomía. En México los ingresos totales de los Estados dependen en más de 90% de los ingresos federales y los municipios, aunque con un mayor margen, también muestran una dependencia alta (más del 70% de los ingresos totales).

Desafortunadamente, nuestros colegas del Brookings tienen una expectativa negativa sobre la economía de EU lo cual, de concretarse, sería una muy mala noticia para la economía mexicana.

jueves, 19 de noviembre de 2009

¿Tu le crees a Stiglitz?, Nosotros también


Como probablemente ya sabemos (ha aparecido en prácticamente todos los medios) los Secretarios de Hacienda y de Desarrollo Social cuestionaron las declaraciones emitidas por el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. La polémica se desató cuando Stiglitz declaró que México "es una fuente de preocupación" criticando el papel de las autoridades en materia económica para enfrentar la crisis (ver acá).

Inmediatamente los secretarios contestaron indicando a su vez que a Stiglitz le hacía falta información y conocer mejor al país. Sin tomar partido por ninguno de los dos bandos, cabe destacar algunas reflexiones en relación a este tema y para ello cito algunas ideas del Dr. Fausto Hernández Trillo en el pasado encuentro de Economía realizado en la UPAEP. En su charla, Fausto indicó que aún con la idea de generar certidumbre en relación a la economía del país, no era posible que Carsterns declarara en febrero que las consecuencias para México serían un "catarrito" sobretodo considerando la evidencia empírica de cuatro variables económicas: 1) PIB, 2) Spread en tasas de interés; 3) índice de confianza del consumidor; 4) tasa de desempleo. Adicionalmente, se podrían considerar indicadores del sector de la construcción que es el más suceptible a las crisis.

Estas variables comenzaron a presentar una tendencia negativa preocupante con claridad a inicios de 2008, por lo cual es difícil sostener la idea de que la crisis para México se dió con la bancarrota de Lehman Brothers. En particular, la stuación para los EU ya pintaba mal y por ello sorprende que las autoridades mexicanas no anticiparan la debacle. Parte del problema parece que radica en un desconocimiento de la economía de EU, cuestión que no ocurre con el conocimiento que generan en EU sobre nuestra economía.

Ahora bien, es cierto que a México le toca enfrentar el efecto mixto de una caída en los precios del petróleo, la llegada del brote de influenza y la disminución en la capacidad productiva del crudo. Sin embargo en lo relacionado al petróleo, esta situación ya se preveía con antelación (Ver acá los reportes de PEMEX). Para el caso de la influenza, lo que pudimos observar es la carencia de políticas públicas de mediano plazo en materia epidemiológica que pudieron haber atemperado los efectos negativos.

Tanto el deterioro económico (las cuatro variables antes mencionadas) así como las condiciones sobre el petróleo se vieron reflejadas en parte en los resultados sobre pobreza a partir de la ENIGH 2008. Ahora bien, muchas personas se han preguntado en torno a la situación dos cosas: 1) ¿Por qué México es el país de Latinoamerica en el cual se genera el mayor impacto negativo?; 2) ¿Por qué cuando las cosas están tan mal es imprescindible aumentar impuesto?.

Una respuesta concreta se puede resumir en lo siguiente: a) México no cuenta con un sistema adecuado de planeación y ejecución de inversiones para activarse en momentos de crisis. Basta recordar el tema de la refinería en Guanajuato; b) No existen safety nets, es decir programas de gasto social emergentes que permitan proteger a las personas más suceptibles de perder el acceso a la salud, pensiones, etc. Cobra importancia en esta discusión la idea del seguro de desempleo. c) La capacidad tributaria del país reside en impuestos generalizados a bienes inelásticos (gasolinas, cerveza, cigarros, etc) y a una base relativamente pequeña de contribuyentes. Aunque siempre se anuncian las reformas fiscales de "gran calado" (what ever that means!) se termina con una reforma en la que se privilegia impuestos al consumo por encima de impuestos al ingreso (incluso cuando el PRI tenía mayoría absoluta en el Congreso). d) Desde la óptica del ciudadano, no existen incentivos para pagar impuestos debido a que no hay ninguna seguridad de que este pago represente una mejora en el bienestar mediante la dotación de servicios públicos. A diferencia de los países desarrollados, en México una persona que puede eludir impuesto no se considera un criminal sino una persona que "es capaz de aprovechar en mejor forma sus recursos".

La situación económica de México no es nada halagüeña. Lo que se debió haber hecho en materia de facilitar condiciones para la inversión y la creación de redes de protección, no se hizo. Lo que resta es esperar a que la recuperación en EU sea lo más rápida posible.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Segundo Encuentro de Economía



Durante el pasado jueves 12 y 13 de noviembre se realizó el Segundo Encuentro de Economía: ¿Rumbo a un cambio de paradigma económico?.
En este evento pudimos compartir opiniones y enfoques de diferentes académicos provenientes del ITESM, CONEVAL, CIDE, COLMEX, ITAM, la UNAM y FLACSO. También estuvieron presentes representantes del PAN, PRD y PRI discutiendo sobre el tema del presupuesto del próximo año. Algunas de las principales conclusiones de este evento son las siguientes:


En relación al nuevo paradigma de la Economía.

1) La Economía como una ciencia que estudia la elección a nivel individual y social debe sufrir modificaciones con la finalidad de reflejar de manera más realista la conducta de las personas.

2) Dentro de los posibles cambios se plantea la inclusión de aspectos históricos, racionalidad acotada, interacción social asi como otorgar una mayor ponderación a los denominados bienes relacionales (familia, amistades) dentro de las motivaciones bajos las cuales se dá la elección.


En relación al establecimiento de presupuestos públicos

3) El establecimiento de los presupuestos públicos en los tres niveles de gobierno debe ser orientada en función de herramientas analíticas formales que reduzcan la desigualdad produciendo impactos progresivos en lugar de regresivos.

4) Deben ser ampliados los mecanismos de transparencia en materia fiscal y de transferencias sociales abarcando los tres niveles de gobierno: municipal, estatal y federal.


Sobre el desarrollo, aplicación y evaluación de políticas públicas

5) Existe evidencia de que la sociedad al organizarse es capaz de incidir en las decisiones de gobierno; sin embargo la participación social actual depende de la pertenencia a grupos de interés que capturan rentas en lugar de generarlas.

6) Es preferible centrar el combate a la pobreza en políticas económicas y sociales que impulsen el crecimiento

7) Para recuperar la competitividad a nivel nacional y local deben generarse incrementos en productividad consolidando alianzas entre los diferentes agentes sociales.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El Juego del poder: explicando la votación del IVA con teoría de juegos


Por Alfonso Mendoza e Ignacio Ibarra López

En esta etapa crucial para la vida económica, política y social del país, los pricipales partidos políticos (PRI, PAN y PRD), han entrado a un escenario de plena confrontación y división incluso al interior de sus filas. Los diferentes partidos han comenzado a jugar un juego, en el que cada uno evalúa sus estrategias, acciones y reacciones así como la de los demás actores políticos.

La ganancia en este juego es la de obtener el menor costo político, aunque para la sociedad queda claro denería ser el obtener una reforma fiscal amplia con certeza económica en el mediano y largo plazo. Sin embrago, la mente de nuestros políticos se centra en velar por sus propios intereses tomando decisiones que les permitan encarrilarse para mantener o recuperar la presidencia de la República. Somos testigos definitivamente de un punto de inflexión más rumbo a la contienda presidencial donde podríamos estar hablando del “juego de la silla”.

El partido en el poder y la principal fuerza opositora, léase PAN y PRI, buscan minimizar los costos políticos de esta reforma, en particular en lo concerniente al incremento del IVA.

Con el fin de examinar esta situación, en el siguiente post, se utiliza un modelo básico de la Teoría de Juegos. Para ello, debemos hablar un poco de lo que es teoría de juegos para posteriormente describir el juego que utilizamos.

En términos muy generales, la Teoría de Juegos es una herramienta que originalmente nace en las Matemáticas y en la Economía, que tiene la finalidad de explicar la forma en que se generan decisiones en conflicto. En ese sentido, se asume que las acciones de un agente son contingentes a las acciones de los demás. Un ejemplo muy sencillo es el juego de ajedrez en el cual el movimiento de cada jugador constituye un proceso racional en el cual se contemplan acciones futuras del rival. Pioneros en el desarrollo de la teoría de juegos son Von Neumman, Morgernstern, Shapley, Nash, Harsanyi y Schelling.

Existen cinco elementos fundamentales de un juego: 1) jugadores (agentes involucrados); 2) Acciones (decisiones de cada jugador); 3) Estrategias (conjunto de acciones); 4) Pagos (resultados de combinar estragias de los diferentes jugadores) y 5) Reglas (establecen la forma en como se ha de jugar el juego).

Dentro de los modelos de Teoría de Juegos uno de los más importantes es el denominado Dilema del Prisionero (planteado originalmente por Merrill Flood y Melvin Dresher en 1950 y formalizado por . Albert W. Tucker). Describe originalmente la situación de dos criminales a quienes se les pide amablemente confesar (situación común en México), con la promesa de servir la sentencia mínima. Ambos prisioneros (P1, P2), son mantenidos en cuartos separados, por lo cual, cada uno ignora la decisión que tomará el otro.

Los prisioneros tienen como opciones confesar o no confesar. Cuando P1 confiesa y P2 no, P1 obtiene su libertad y P2 la sentencia máxima (PE: 15 años). En caso de que P1 y P2 confiesen simultáneamente, obtienen una sentencia media (PE: 5 años). Sin embargo, si ninguno confiesa, la autoridad no tiene elementos más que para aplicarles la sentencia mínima (PE: 1 año). La tabla 1 ilustra esta cuestión.


Si se revisa con atención la tabla 1 se puede ver que existen cuatro posibles resultados del juego; sin embargo es posible descartar a tres de ellos para obtener el resultado final. Para resolver un juego se puede seguir el siguiente algoritmo denominado “Equilibrio Nah” en honor al premio Nobel de Economía J. Nash. Para P2 dejemos fija la columna “Confesar” y comparemos los pagos sobre los renglones de P2. Si P1 decide confesar cuando P2 confiesa, P1 obtendría -5 que es un mejor pago que el que obtiene cuando decide No confesar y P2 confiesa (-15). A este mejor pago pongámosle una “rayita” (al -5).

Si ahora nos vamos sobre la columna “No confesar” de P2 y analizamos las opciones de P1 tenemos lo siguiente: cuando P1 decide Confesar y P2 decide No confesar, P1 sale libre (0 de pago) mientras P2 pasar 15 años en la cárcel. Pongámosle otra rayota al 0 que es el mejor pago que puede obtener P1 cuando P2 decide No confesar, Haciendo lo mismo para P2 dejando fijos los renglones y moviéndonos sobre las columnas de P1 podemos tambien poner “rayitas” a los mejores pagos de P2. Descubrimos que el equilibrio que simultánemanete tiene dos rayitas (el equilibrio Nash) es confesar, confesar.

Este resultado se presenta en la tabla 2 y resulta sorprendente si se considera que ambos prisioneros estarían mejor en un escenario donde no confiesan.

¿Por qué ocurre este equilibrio que se antoja improbable y perjudica a los dos prisioneros?.

Al sumar los pagos para cada escenario, se observa que cuando ambos prisiones confiesan se obtiene un pago social de -10, cuando alguno confiesa mientras el otro no confiesa, -15 y cuando ambos no confiesan, -2. ¿Por qué P1 y P2 querrían estar peor confesando simultáneamente?. La explicación es muy sencilla: dado que P1 y P2 son egoístas tienen incentivos a minizar la condena, es decir tratar de salir libres. Así, cada prisionero sabe que si el otro prisionero es racional terminará confesando, obligándolo a pasar 15 años en la cárcel.

Aunque a ningún prisionero le conviene el acuerdo final, digamos que es inevitable lo cual la autoridad aprovecha. P1 y P2 son castigados por su “voracidad” propiciando que terminen en peor situación que si decidieran no confesar. Lo anterior es la característica principal de un Dilema del Prisionero: un juego en el cual existen incentivos para que los jugadores elijan un peor resultado (en la literatura se denomina “pareto inferior”).

¿Sería posible que P1 y P2 llegaran a un mejor equilibrio (no confesar, no confesar)?.

Para que esto ocurra, P1 y P2 tendrían que cooperar (PE: definir un acuerdo previo en caso de que los atrapen) y con ello se podría generar un equilibrio en el que los dos no confesaran. El asunto es que la cooperación no nace de la nada y la forma en la cual se generaría en un Dilema del Prisionero es si el juego se repite. En ese caso, si los prisioneros fueran atrapados, puestos en libertad y nuevamente capturados, sería más fácil encontrar cooperación enres ellos. Otra opción es que los acuerdos entre ellos sean vinculantes en el sentido de que se pueda castigar la traición (PE: los delincuentes pertenecen a una banda).

¿Qué tiene que ver este ejercicio teórico con la negociación fiscal entre PRI y PAN?.

Si extrapolamos la teoría de juegos a la situación que vivimos donde el PAN y el PRI deben decidir si apoyan o no el incremento al IVA del 15 al 16% podemos plantear lo siguiente: 1) Asumimos que ninguno de los dos partidos conoce la decisión final que tomará el otro—esto es consistente con la advertencia del senador Beltrones a su bancada donde exhorta a su bancada mantener secretas todas las discusiones al respecto. 2) Asumimos que la votación final de cada partido está en función de dos cuestiones: 1) los costos políticos representados en la pérdida de votantes (V) y 2) el posible beneficio en gasto público que obtendrían los gobernadores y el gobierno federal al ser aprobado el impuesto (G) o bien al ser rechazado (g) con g

Se plantean cuatro posible resultados mismos que se indican en la tabla 3.


El primer escenario constituye la situación en la cual ambos partidos deciden aprobar la reforma obteniendo un presupuesto alto (G) y absorbiendo un costo en votantes a partes iguales (V/2). En el segundo escenario, el PAN decide votar a favor pero el PRI NO. En este caso, la “paternidad” del impuesto seria del PAN con lo cual existe un costo político “completo” (V) para este partido. Adicionalmente, dado que el PRI votaría en contra, el alza al impuesto no pasaría ocasionando que el presupuesto para los dos partidos sea menor (g). En un tercer escenario es similar al anterior solo que se invierten los papeles: el PAN vota por la negativa mientras el PRI decide apoyar el impuesto. El último escenario plasma el hecho de que ambos partidos voten en contra del alza al IVA generando un presupuesto menor (g) pero sin que tengan que incurrir en costos políticos (no existe V). Pongamos algunos numeritos para conocer el resultado de este juego. Si G=3; g=1 y V=2, se tiene la tabla 4.

Como se puede ver, se tendrían dos equilibrios: que los dos partidos voten a favor o bien que los dos partidos voten en contra. Ni al PRI ni al PAN les conviene adjudicarse la “paternidad” del impuesto debido al costo en votantes. Los dos equilibrios que aparecen se obtienen en la medida en que las ganacias (G) o los costos V son más altos. En caso de que G>V entonces es más probable un equilibrio en el que tanto el PAN como el PRI aceptan la reforma. Si la V>G entonces ambos partidos eligen no aprobar la reforma. Dado que el resultado final de la votación del IVA en la cámara de diputados y de senadores fue la de aprobar el IVA, ocurre que G>V. En otras palabras: nuestros congresistas (diputados y senadores) calculan que el costo político por aprobar la reforma es menor que las ganancias que tendrán en presupuesto.