viernes, 28 de agosto de 2009

El gasto en educación detenido en seco


La crisis económica se ha transmitido ya a todos los sectores, incluso aquellos que creían a salvo su presupuesto, no del 2010... sino el de este año! Al igual que en otras actividades estratégicas para el desarrollo del país el presupuesto educativo ha sido recortado en $7 mil 800 millones de pesos para lo que resta de este año (ver aquí). El presupuesto total de las 128 universidades públicas del país sufre un recorte importante y encima de esto el Secretario de Eduación Pública pide que los rectores de las universidades públicas apoyen esta medida. Por su parte el rector de la UNAM insta al gobierno a corregir el rumbo.
Nos preguntamos si la miopia en la aplicación de esta medidas es razonable. Recortar los gastos destinados a la eduación puede generar consecuecias severas para el futuro económico del país. En el afán de mantener un equilibrio presupuestal a finales de este año se han recortado ya partidas vitales para el desarrollo como las transferencias a estados y municipios. Ahora se detienen de golpe los ingresos vitales en educación, uno de los motores más importantes del crecimiento económico, la productividad y la generación de bienestar social.
Ante esto, muchas universidades, incluyendo las privadas y la sociedad en su conjunto, deberían alzar la voz ante esta medida.
¿Por qué la 'necedad' de pedir que el presupuesto educativo no se vea afectado? Se ha demostrado que el gasto en investigación se asocia de manera positiva con el crecimiento económico. Con el fin de explorar esta afirmación retomamos el Sistema de Estadísticas Regionales para países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)--ver aquí--, y relacionamos el Gasto en Investigación y Desarrollo con el Producto Interno Bruto per cápita de las regiones en los países que constituyen esta muestra. Es evidente, dada la experiencia en países desarrollados, que un mayor gasto en eduación se asocia con niveles más altos de ingreso por habitante (ver gráfica arriba). No sólo esto, del comportamiento en la gráfica se infiere que entre mayor sea el gasto en educación mayor será el número de patentes registradas--ver el tamaño de los círculos entre más grandes mayor es el número de patentes. El color de los círculos indica por su parte la productividad del país en cuestión. En general se observa que una mayor productividad (círculos rojos y naranjas) se asocia con mayor inviersión en educación y mayor ingreso percapita.
Dado este diagnóstico básico ¿no le resulta irracional estimado lector que el gasto en educación sea detenido en seco? ¿Cómo esperamos salir de esta crisis si uno de los motores de la productividad industrial se detiene? ¿Se estarán estudiando seriamente los costos y beneficios de estos recortes presupuestales? No parece,.. no lo creo.

viernes, 21 de agosto de 2009

Sigue la gripita en México.




Fuente: CIIE-UPAEP. Elaboración propia con datos de INEGI.


Los últimos datos del INEGI sobre el PIB en México muestran un escenario poco alentador a pesar del insistente discurso oficial que ve signos de recuperación desde al menos hace un mes (ver aquí). Durante el 2o trimestre de 2009 se observan caídas anualizadas en los diferentes sectores que componen la economía.

Las gráficas muestran que solo dos sectores han experimentado un crecimiento: Servicios de Salud y de Asistencia Social (4.1%) y Actividades del Gobierno que reporta el incremento más alto con el 6%. Hay otros sectores con estancamientos claros como la Agricultura, Ganadería, Aprovechamiento Forestal, Pesca y Caza (1.1%), Minería (0.6%) y en menor medida la información en medios masivos (2.5%).

Desafortanadamente, las caídas más pronunciadas se dan en el sector industrial destacando: Industria de la Madera (-19.5%), Fabricación de Productos Metálicos (-19.9%), Comercio (-20.9%) donde se concentra buena parte del empleo, Fabricación de Equipo de Computación (-23.7%), Industrias Metálicas Básicas (-25.1%), Fabricación de Maquinaria y Equipo (-26.7%) y la Fabricación de Equipo de Transporte que registra la caída más grande con -44.5 por ciento.

Adicionalmente, se observa que el PIB, los impuestos a productos netos y el valor agregado bruto a precios básicos disminuyeron -10.25% en el segundo trimestre del año--este dramático escenario en torno al PIB ya había sido prevista por nuestro colega Gerardo Esquivel (ver aqui).




La pregunta ahora es: ¿qué va a hacer el gobierno (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) para enfrentar el problema de decrecimiento económico que se ha combinado ahora con un boquete en el presupuesto público y una reducción en las participaciones a los municipios?.

Para responder a esta crisis ya se habla de una reforma fiscal y de la contratación de mayor endeudamiento por parte del gobierno. Algunos presidentes municipales del estado de Puebla ya han comenzado a levantar la mano para pedir la autorización al Congreso para endeudarse. Sin embargo, el subsecretario de Ingresos, Juan Alberto Armendáriz, plantea que ésta no es la alternativa y pide que incrementen su recaudación (ver acá)

Cada día crece la posibilidad de que el gobierno recurra a impuestos sobre un conjunto de bienes inelásticos (es decir cuyo aumento de precio no reduce considerablemente la cantidad demandada) tales como juegos de azar con apuesta, las medicinas, los alimentos y la gasolina. Aunque se dice también que el gobierno debe reducir su gasto corriente (en los tres poderes y a todos los niveles), la realidad es que no se vislumbra una intención clara de hacerlo. ¿Hasta dónde llegará el asunto?.


martes, 11 de agosto de 2009

La encrucijada de las Finanzas Públicas Municipales en México

El fin de la bonanza petrolera marcada por la estrepitosa caída del precio del crudo de exportación desde mediados de 2008 fue la antesala de una crisis anunciada para los estados y municipios en México. La principal fuente de ingresos del sector público se vino abajo súbitamente y con esta también los recursos extraordinarios a los que se habían mal acostumbrado los gobiernos locales. Los primeros municipios que han detenido sus operaciones se erigen como la punta del iceberg de un problema mayúsculo de las finanzas públicas municipales en el que—de acuerdo a declaraciones del Presidente de la Asociación de Municipios de México—, la totalidad de ayuntamientos en México enfrentan una contracción de liquidez severa que les impide continuar con la provisión normal de los servicios básicos como recolección de basura o seguridad pública.

Los gobiernos locales no tienen recursos para cubrir sus necesidades básicas y se infiere que tampoco pueden hacer frente a los compromisos con proveedores de materiales y servicios, en tercer término quedarán sus acreedores. Para darnos una idea de la magnitud del problema examinemos en este último caso como ha evolucionado el endeudamiento de los municipios en México en los últimos años. En base a datos de Finanzas Públicas del INEGI la gráfica siguiente muestra el servicio de la deuda (intereses más amortizaciones) como proporción de las participaciones federales recibidas anualmente desde 1989.



Se observa que en la situación actual (a diferencia de la que prevalecía en la crisis del Tequila en 1994 y 1995), los pagos por servicio de la deuda representaron en 2007 alrededor de 17% de los ingresos por participaciones federales, esto contra un 10.6% registrado en esa crisis. Este dato es importante ya que nos indica que el servicio de la deuda en los últimos once años se ha incrementado significativamente. De hecho si se compara con el año 2001 cuando esta proporción fue de solo 6.6% podemos darnos cuenta de lo pronunciado de esta tendencia.

Pero resulta más ilustrativo examinar la composición de este endeudamiento. La gráfica siguiente muestra muy claramente que el endeudamiento municipal desde hace dos décadas puede separarse en dos etapas. La primera que va de 1989 a 1997 donde el acreedor principal era el Gobierno Federal (al garantizar también los compromisos financieros adquiridos por los gobiernos locales) y, una segunda etapa que va desde 1998 hasta la fecha (2007) donde, con el término del esquema de mandato y el surgimiento de las agencias calificadoras se incentiva a los gobiernos locales a cubrir sus requerimientos financieros adicionales con créditos bancarios (banca comercial y banca de desarrollo). De acuerdo a los datos de la Secretaría de Hacienda, el endeudamiento municipal a marzo del 2009 ascendió a $22,942 millones de pesos (mdp), nivel muy por arriba del endeudamiento observado en la crisis de 1995, cuando de acuerdo al INEGI este apenas osciló alrededor de los $1,500 mdp. De este total en 2009, 46% corresponde a la Banca de Desarrollo y 51% a la banca comercial (el resto son emisiones bursátiles o fideicomisos).

En el año 2007 los créditos bancarios representaron 71% del financiamiento otorgado a municipios. Si los datos entre Hacienda y el INEGI son consistentes, esto quiere decir que para el 2009 la participación de la banca comercial ha reducido su importancia relativa y que la banca de desarrollo fue mas agresiva en la colocación de créditos durante todo el 2008.

La estabilidad de las finanzas públicas municipales y estatales está finalmente en la encrucijada mas seria de la que se tenga memoria, incluso mayor a la de 1995. La presión financiera y la vulnerabilidad actual de los municipios también pone a prueba el sistema fiscal y financiero en México diseñado a inicios de esta década. Tal esquema fue pensado entre otras cosas para evitar rescates financieros como los observados a finales de los 90's. Hoy la realidad se impone y sugiere que este esquema fiscal federalista no soportó el peso de la crisis, los municipios están paralizados o a punto de estarlo por lo que [no es arriesgado sugerirlo] empezarán a fluir pronto recursos hacia los gobiernos locales.

Fuentes: INEGI, Estadística de Finanzas Públicas Estatales y Municipales.
SHCP, Deuda Pública de Entidades Federativas y Municipios.
Periódico El Universal, "Alcaldías de todo el país, en quiebra"

sábado, 8 de agosto de 2009

De la deuda el IVA y otros Impuestos.

Uno de los efectos en México de la crisis económica mundial ha sido el incremento drástico de la deuda externa del sector público a raíz de la contracción de sus ingresos, a saber, la disminución de la recaudación de impuestos y el descenso pronunciado de los precios del petróleo. La gráfica 1 siguiente muestra el comportamiento de la deuda externa y el salto pronunciado que experimentó en enero de 2009 cuando creció 251% respecto a diciembre de 2008.


Pero ¿cuáles son las alternativas a la deuda que tiene el gobierno federal para financiar el gasto público y enfrentar un entorno fiscal que en el mejor de los casos se antoja complicado para el resto del año y en particular para el 2010?. Una opción que se ha ventilando desde el inicio de la crisis es el incremento del precio de la gasolina; sin embargo esta medida resulta poco popular debido al impacto directo sobre el bolsillo de los consumidores y sobre diferentes sectores, particularmente el automotriz--sobre el cual ha recaído fuertemente el peso de la crisis.

Entre las alternativas al incremento en el precio de las gasolinas se encuentran medidas igualmente impopulares como la creación de impuestos, o bien, el incremento de los impuestos ya existentes. De los diferentes impuestos que cobra el gobierno a nivel federal (ISR, IETU, IVA, IEPS, etc) el IVA se ha propuesto como el tributo que puede generar recursos de forma más rápida, segura y 'eficiente' debido a que por sus características impacta una base mucho más amplia y resulta más complicado evadir (a diferencia de aquellos que gravan el ingreso).

La gráfica 2 muestra los ingresos petroleros y por IVA del gobierno federal. Esta gráfica confirma que los ingresos petroleros han sido históricamente la fuente más importante de obtención de recursos del gobierno federal, la cual no obstante ha sufrido un descalabro muy significativo en lo que va de este año debido a la caída de sus precios.



La difícil situación fiscal y las perspectivas aún inciertas sobre el comportamiento del precio del petróleo parecen fortalecer la posición gubernamental que busca incrementar el IVA en aquellos bienes que exhiben una demanda inelástica (es decir, aquellos cuya demanda no disminuye drásticamente ante incrementos en su precio), siendo efectivamente los alimentos y las medicinas las opciones que tiene hacienda en la mira.

La propuesta de gravar los alimentos y las medicinas no es nueva y para la entrada de la nueva legislatura este será sin duda el principal tema en la agenda política y económica de México. Sin embargo, cabe preguntarse desde ahora acerca de los impactos adversos que puede generar el incremento de estos impuestos. Algunos organismos como el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) (ver aquí) han planteado ya la posibilidad de “encapsular” los posibles efectos negativos de un IVA en medicinas y alimentos. Pero ¿cuál podría ser la magnitud del efecto sobre los ingresos de la población?, ¿se verían alterados por ejemplo los niveles de pobreza?, ¿qué pasa si lo que se cobra a los pobres se les regresa como subsidio? Esta y otras interrogantes serán abordadas en nuestras próximas contribuciones.